Mamá amamantando a su bebé

¿Qué es la mastitis y cómo prevenirla?

Posparto
Artículo
7 min

¿Preocupada por la mastitis? Entiende qué es la mastitis, sus causas y cómo prevenirla con pasos sencillos. Encuentra consejos prácticos para una lactancia sin interrupciones y llena de bienestar.

La mastitis es muy común en los primeros días del postparto; sin embargo, debes estar atenta a todos los síntomas y acudir al médico a tiempo. Cuidar tu bienestar es fundamental para que sigas disfrutando de ese vínculo tan especial a través de la lactancia.

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¿Sientes tus pechos adoloridos o muy llenos antes de amamantar a tu bebé? Si ese malestar se quita en el momento en que tu pequeño comienza a lactar, ¡no hay problema! Es una sensación normal en los primeros días, parte de la adaptación. Sin embargo, si la dolencia continúa, empeora o no se alivia con la toma, podría tratarse de mastitis. Comprenderla y saber cómo cuidarte es clave para que disfrutes plenamente de tu etapa de lactancia.

¿Qué es la mastitis?

La mastitis es una inflamación que se produce en una o ambas mamas y puede ser una de las complicaciones más comunes y dolorosas durante la lactancia. Suele aparecer en los primeros tres meses posparto, especialmente entre la tercera y cuarta semana. Pero, es tratable y con el manejo adecuado, no suele impedir que continúes ofreciendo el pecho a tu bebé.

Cabe mencionar que, si bien es menos común, también puede presentarse en mujeres que no lactantes, por otras causas.

¿Por qué aparece la mastitis?

La mastitis generalmente ocurre cuando los conductos mamarios se tapan por una acumulación de leche que no se extrae correctamente, o a veces, debido a una infección bacteriana. Durante los primeros días y semanas de lactancia, tu cuerpo y tu bebé están aprendiendo a coordinarse, y en ese proceso, algunas situaciones pueden aumentar el riesgo:

  • Agarre incorrecto o mala succión del bebé.
  • Tomas en horarios programados en lugar de lactancia a libre demanda.
  • Ampliar el tiempo entre tomas, de forma repentina.
  • Incorrecta extracción de leche materna.
  • Heridas en la piel del pezón ya que las grietas o rozaduras pueden ser una puerta de entrada para las bacterias.
  • Presión inadecuada en las mamas. Los sujetadores muy ajustados, con aros, o dormir boca abajo pueden dificultar el flujo de la leche.
  • Fatiga.
  • Mala alimentación.
  • Estrés.
  • Disminución de las defensas maternas relacionadas con el postparto y el estrés
  • Haber padecido mastitis anteriormente.

¡Atenta a las señales! Síntomas comunes de la mastitis

Hay algunos síntomas de la mastitis que debes conocer para identificarlos a tiempo y buscar ayuda médica:

  • Inflamación.
  • Dolor en el pecho.
  • Abultamientos.
  • Endurecimiento.
  • Sensación de calor en el seno.
  • Enrojecimiento.
  • Congestionamiento.
  • Fiebre.
  • Escalofríos.

Recuerda que en las primeras 48 a 72 horas después del nacimiento de tu bebé, podrías experimentar síntomas similares debido a la bajada de la leche. Pero si estos desaparecen después de que tu bebé succiona o con una extracción manual, ¡no hay de qué preocuparse! Si, por el contrario, la dolencia continúa o empeora, es momento de consultar a tu médico.

¿Cómo podemos prevenir la mastitis?

La buena noticia es que la mastitis, a pesar de ser común, ¡es prevenible! Aquí te compartimos algunos consejos prácticos para cuidar tus senos y disfrutar de una lactancia sin preocupaciones:

1. Inicia la lactancia lo antes posible

Tu bebé está listo y es capaz de alimentarse desde su primera hora de vida. Se recomienda iniciar con el contacto piel con piel justo después del nacimiento para lograr un mejor inicio para tu lactancia.

2. Promueve la frecuencia de las tomas

Amamantar a tu bebé con regularidad es clave. Desde el inicio, ofrécele el pecho cada 1.5 a 2 horas, o de 8 a 12 veces al día, respondiendo siempre a sus primeras señales de hambre. Esta frecuencia no solo promueve una excelente producción de tu leche materna, sino que también ayuda a prevenir que se acumule en tus senos, evitando incomodidades como la congestión y la inflamación.

3. Revisa el agarre de tu bebé al seno

Para que tus senos se vacíen bien, asegúrate de que tu bebé tenga un agarre profundo: el pezón debe llegar hasta el fondo superior de su paladar, su boca bien abierta y sus labios expuestos, dejando visible solo una parte de tu areola.

¿Cómo saber si tus senos se vaciaron por completo después de la toma? Una buena forma es masajearlos suavemente y comparar su firmeza antes y después de amamantar; al final, deberían sentirse mucho más blandos.

4. Mantén la lactancia a libre demanda

Dejar pasar periodos largos entre cada toma puede hacer que tus senos se congestionen, creando un ambiente propicio para el sobrecrecimiento de bacterias. Para reducir este riesgo, alimenta a tu bebé con la mayor frecuencia posible, tanto de día como de noche. Permite que vacíe un seno antes de ofrecerle el otro, si es que aún muestra señales de hambre. Para la siguiente toma, comienza con el otro seno o con el que terminó a medias y que aún puede haber leche de la carga anterior.

Te puede ayudar llevar un registro de con qué lado inicia y con cuál termina cada toma.

5. Amamanta de forma exclusiva durante los primeros 6 meses

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida para brindar a tu bebé todos los beneficios de la leche materna. Las tomas frecuentes ayudan a prevenir la congestión mamaria y, así, la mastitis. Si necesitas extender el tiempo entre las tomas por alguna razón, utiliza un extractor de leche materna para ayudar a mantener en ritmo tu producción.

6. Varía las posiciones al amamantar

Rotar las posiciones en las que amamantas puede ayudarte a vaciar tus senos de forma más efectiva. ¡Experimenta con diferentes posturas para encontrar las que mejor funcionan para ti y tu bebé!

7. Evita la presión en tus senos

Los conductos pueden obstruirse si hay demasiada presión sobre tus senos, la leche no puede fluir libremente. Intenta evitar dormir boca abajo y usar sostenes con aros, muy ajustados o de talla inadecuada. También, ten cuidado con los portabebés que ejerzan presión sobre tu pecho.

8. Revisa continuamente tus senos

Adopta una rutina para revisar tus senos regularmente, por ejemplo, después de bañarte. Busca señales tempranas de mastitis como pezones rozados, senos que se sienten pesados o calientes, o abultamientos. 

¿Puedo seguir amamantando si tengo mastitis?

La extracción frecuente y efectiva de la leche es fundamental para tratar la mastitis, y la leche del seno afectado no representa un riesgo para tu bebé. Sin embargo, es indispensable que tengas una revisión y asesoramiento médico.

La mastitis es una de las razones por las que algunas mujeres deciden dejar la lactancia. No obstante, dependiendo de cada caso, es posible continuar con ella o no interrumpirla, siempre dependiendo de la gravedad y el tratamiento que tu médico determine.

¿Cuál es el tratamiento para la mastitis?

Todos los casos de mastitis son distintos, por lo que tu médico es el único profesional capacitado para determinar el tratamiento más adecuado para ti. A veces, se recetan antibióticos, y en otras ocasiones, solo se necesita drenar el seno varias veces hasta que la situación mejore por sí misma.

Los especialistas suelen sugerir no suspender la lactancia, ya que la mastitis no representa un peligro para el bebé. Sin embargo, la infección podría alterar ligeramente el sabor de la leche y elevar la cantidad de sodio, por lo que si tu recién nacido rechaza las tomas de ese seno, puedes usar un extractor de leche para vaciarlo.

Algunos probióticos, como Lactobacillus Fermentum LC40(r), pueden ser un gran apoyo. Este puede ayudar a restablecer el equilibrio de la flora bacteriana normal en la mama y en la leche materna, lo que podría prevenir la infección o reinfección y ayudar a reducir la inflamación y el dolor asociados con la mastitis. Siempre consulta con tu médico antes de incorporar cualquier suplemento.

La prevención es tu mejor aliada en la lucha contra la mastitis. Si las molestias persisten por más de 24 horas, no dudes en consultar a tu profesional de la salud. Recuerda que cuidar tus senos es esencial para tu bienestar y para poder seguir brindando lo mejor a tu bebé. ¡Estás haciendo un trabajo increíble!

Referencias

Arroyo, R., Martín, V., Maldonado, A., Jiménez, E., Fernández, L., & Rodríguez, J. M. (2010). Treatment of infectious mastitis during lactation: Antibiotics versus oral administration of Lactobacilli isolated from breast milk. Clinical Infectious Diseases, 50(12), 1551–1558. https://doi.org/10.1086/652861

Hurtado, J. A., Maldonado-Lobón, J. A., Díaz-Ropero, M. P., Flores-Rojas, K., Uberos, J., Leante, J. L., Affumicato, L., Couce, M. L., Garrido, J. M., Olivares, M., Fonollá, J., & the PROLAC Group. (2017). Oral Administration to Nursing Women of Lactobacillus fermentum CECT5716 Prevents Lactational Mastitis Development: A Randomized Controlled Trial. Breastfeeding Medicine, 12(4), 202–209. https://doi.org/10.1089/bfm.2016.0173

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