
Consejos para fomentar hábitos alimenticios saludables
Fomentar hábitos alimenticios saludables es fundamental para el crecimiento y desarrollo de los niños. Establecer rutinas y permitirles explorar una variedad de alimentos construyen una relación positiva con la comida para toda la vida.
Una buena alimentación es, sin duda, uno de los pilares más importantes para el crecimiento y desarrollo óptimo de tu bebé. Los hábitos que se forman en la infancia tienen un impacto duradero, no solo en su bienestar físico actual, sino también en su desarrollo cognitivo y cerebral a futuro. ¡Descubre una serie de consejos prácticos que te permitirán fomentar los mejores hábitos alimenticios en tu bebé y en toda tu familia!
¿Cuándo está listo tu bebé para probar alimentos sólidos?
La leche materna es la principal fuente de alimento durante los primeros 6 meses de vida, proporcionando los nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo de tu bebé. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere mantener la lactancia hasta los 2 años de vida, siempre que sea posible. ¡Es un superalimento que tu bebé necesita!
Después de esta etapa crucial, tu bebé suele estar listo para comenzar la emocionante fase de la alimentación complementaria. Es un gran hito, pero no te preocupes si en algún momento tu bebé no come tanto como esperabas; la leche materna sigue siendo su fuente principal de nutrientes, mientras que los alimentos sólidos irán ganando protagonismo gradualmente a su propio ritmo.
Ofrécele una variedad de alimentos
Una vez que tu bebé haya probado cada alimento por separado y te haya mostrado que lo tolera bien, ¡es hora de empezar a ofrecer una variedad! Incluir alimentos de todos los grupos asegura una nutrición completa y balanceada.
Aquí tienes una guía de grupos de alimentos para incorporar progresivamente en la alimentación de tu bebé:
- Cereales: Arroz, maíz, trigo, avena, cebada y sus derivados como arepas, pan y pasta.
- Tubérculos: Papa, yuca, arracacha y ñame.
- Plátanos: Verde, colí o guineo, y maduro.
- Carnes: Pollo, res, cerdo, ternera y pescado.
- Huevos: Huevo de gallina.
- Leguminosas: Fríjol, lenteja y garbanzos.
- Verduras: Zanahoria, auyama, habichuela, arveja y tomate.
- Frutas: Papaya, manzana, banano, granadilla, pera y mango.
- Grasas saludables: Aceites vegetales y aguacate.
Recuerda ofrecer estos alimentos en pequeñas porciones y de forma separada al principio. Esto permite que tu bebé explore y aprecie las características únicas de cada uno, ¡convirtiendo cada comida en un descubrimiento!
¿Con qué frecuencia introducir nuevos alimentos?
Alimentar a tu bebé con sólidos es cuestión de práctica y paciencia. Aquí te damos una guía semanal sobre cómo introducir alimentos:
- Semana 1: Introduce cereales infantiles. Ofrece un solo alimento a la vez durante dos o tres días.
- Semana 2: Introduce verduras. Mantén los mismos horarios para ayudar a tu bebé a reconocer la rutina.
- Semana 3: Introduce frutas como plátano, manzana, pera o papaya, combinando con papillas de verduras y cereales.
- Semana 4: Alterna entre frutas, verduras y cereales, manteniendo horarios consistentes.
Una vez que identifiques los sabores que le gustan a tu bebé, puedes ofrecérselos al final de la comida para motivarlo a probar nuevas opciones. ¡Ten paciencia! Puede que necesite entre 9 y 15 intentos para acostumbrarse a un nuevo sabor.
Establece un horario determinado para las comidas
Para fomentar buenos hábitos alimenticios en tu bebé, mantén horarios de comida fijos. Procura que se realicen siempre a la misma hora y, si es posible, en el mismo lugar, como la mesa familiar. Esta rutina consistente ayuda a:
- Comer a horas fijas de forma natural.
- Regular el metabolismo.
- Mantener un peso saludable.
- Fomentar la conexión familiar y la seguridad emocional.

Evita las distracciones y pasen tiempo en familia
Desde el primer bocado de alimentos sólidos, es importante minimizar las distracciones. Esto significa decirle adiós a la televisión, tabletas o celulares para que toda la atención del bebé esté en la comida.
Además, la hora de la comida debe ser un espacio para conectar. Al dejar de lado los dispositivos electrónicos, pasamos tiempo junto a nuestros seres queridos. Puedes aprovechar para mimar a tu bebé, hablarle de lo que le estás dando de comer y explicarle por qué cada alimento es importante.
¡Y anima a todos en la mesa a tener una conversación agradable! Esto no solo fomenta una mejor relación con la comida en tu pequeño, sino que también se establecen vínculos y permite al bebé ir reconociendo a su entorno familiar.
Identifica las señales de hambre y saciedad de tu bebé
Aprender a identificar sus señales de hambre y saciedad te permitirá ofrecerle alimentos en el momento justo, respetando su ritmo y sus propias necesidades. ¡No lo presiones para que coma si no quiere o para que termine todo lo que hay en su plato! Queremos que tu pequeño aprenda a escuchar a su propio cuerpo y a reconocer cuándo está satisfecho. Ofrécele cantidades pequeñas para que te indique cuándo quiere más o cuándo está satisfecho. Además, es importante evitar usar la comida como premio o castigo; así fomentamos una relación positiva y saludable con los alimentos desde el principio.
Déjalo explorar la comida con todos los sentidos
Permitir que tu bebé coma solo es fundamental para su desarrollo. Aunque pueda ensuciarse (¡y mucho!), es una parte natural del aprendizaje. A través de la exploración con sus propias manos, podrá experimentar texturas, formas, colores y temperaturas. Esto es fantástico para estimular su coordinación ojo-mano y su neurodesarrollo. Puedes ofrecerle diferentes cucharas para que se familiarice con los utensilios, pero sus manos son, sin duda, su mejor herramienta en esta etapa.
¡Siempre manitas limpias para comer!
Cuando tu bebé empiece a unirse a la mesa familiar, asegúrate de que sus manitas estén siempre limpias antes de comer. Por lo general, los bebés pasan gran parte del día explorando y gateando en el suelo, manipulando todo lo que encuentran. Por eso, lávale las manos con agua y un jabón suave, pensado para su delicada piel. Esto no solo ayuda a prevenir enfermedades, sino que también empieza a crear este importante hábito de higiene para toda la vida. ¡Y por supuesto, extiende esta buena práctica a todos los miembros de la familia!
Consejos adicionales para hábitos alimenticios saludables
- Asegúrate de que tu bebé (¡y tú!) tengan un buen desayuno para obtener la energía necesaria para el día.
- Las frutas, verduras o un poco de yogur son excelentes opciones para las colaciones entre comidas.
- Cena dos o tres horas antes de dormir para evitar indigestiones.
Los hábitos alimenticios para niños se construyen, en gran medida, a través del ejemplo, el amor y la paciencia. Tu pequeño observará y aprenderá de ti cada día, así que tu rol es clave para que adquiera las mejores costumbres. Recuerda que las rutinas que establecemos en la infancia son un verdadero tesoro que perdura toda la vida. Motiva a tu pareja y al resto de tu familia a ser parte de este camino saludable; juntos, serán el mayor apoyo para el desarrollo pleno de tu bebé.
Referencias
Santa, D., & Acosta, J. (s.f.). LA ALIMENTACION COMPLEMENTARIA ADECUADA DEL BEBÉ. Unicef. https://www.unicef.org/cuba/media/876/file/alimentacion-adecuada-bebe-guia-unicef.pdf
American Academy of Pedriatics. La transición a los alimentos sólidos (2020). Healthy Children. https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/baby/feeding-nutrition/Paginas/starting-solid-foods.aspx
Alimentos sólidos: cómo preparar a tu bebé para comenzar (s.f.). Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/infant-and-toddler-health/in-depth/healthy-baby/art-20046200